La respuesta contundente de Lula desbarató el plan de ruptura democrática

El 8 de enero, una acción desplegada en la Plaza de los Tres Poderes, con la ocupación de vándalos bolsonaristas del Palacio del Planalto, del Congreso y de la Corte Suprema, convocada y en perfecta organización, fracasó en su objetivo golpista. Fue gracias a la rápida intervención del Distrito Federal, ordenada por el presidente Lula da Silva. La actuación mancomunada de la CS, el Ministerio de Justicia y el Congreso, permitió pasar la dura prueba de gobernabilidad que la flamante administración atravesó con creces.


BRASILIA.8/01/2023. (Eleonora Gosman).-La respuesta oficial a las invasiones del Palacio del Planalto, de la Corte Suprema y del Congreso, demoró 5 horas. Pero la reacción del gobierno de Lula da Silva llegó en el momento oportuno: la policía militar, un órgano connivente con el bolsonarismo, entró finalmente en acción para contener los desmanes. Fue en el preciso momento en que el presidente decretó la intervención del Distrito Federal, que tiene el estatus de estado.

El gobernador de Brasilia, Ibaneis Rocha, perdió el control de los uniformados, que pasaron a ser manejados hasta el 31 de enero directamente por el Ministerio de Justicia nacional.

Al leer el texto de su decreto, Lula apuntó al menos cuatro veces contra el propio Jair Bolsonaro, a quién calificó de “genocida”. Lo responsabilizó, directamente, de ser el mentor intelectual de esta “acción terrorista” y con eso apunta a enjuiciar al ex mandatario que hoy se encuentra en Estados Unidos, a dónde viajó el viernes 29 de diciembre, poco antes de la asunción de su sucesor.

Coincidentemente, el gobierno federal pidió la prisión de Antonio Torres, ex ministro de Justicia de Bolsonaro y hace algunas horas, secretario de Seguridad del Distrito Federal. Lo acusan de omisión ante el “ataque” a los tres poderes, pues la policía militar de Brasilia evitó reprimir a los manifestantes cuando estos ingresaban en la Esplanada de los Ministerios, avenida que conduce directamente a la Plaza de los Tres Poderes. Es más: se vio a los policías “brasilianos” en una actitud amistosa con los bolsonaristas.

Torres, igual que su ex jefe está en Orlando, desde donde se presume que manejaron los hilos de esta operación. El ahora ex funcionario sabía, por ejemplo, que el acto estaba en curso. Así lo acaba de revelar la Policía Federal brasileña. Según indicó esa fuerza, en el Congreso estaban al tanto de la “depredación” que se avecinaba y el sábado se comunicaron precisamente con el organismo dirigido por Torre para pedirle un “refuerzo de la seguridad” del Parlamento. Desde luego, el pedido fue ignorado por el gobierno de Brasilia.

La devastación del edificio de la Corte Suprema traspasó todos los límites, habida cuenta de la historia de enfrentamientos entre la Justicia y Bolsonaro. El ex presidente llegó a decir, en su primer año de gobierno, que bastaba “intervenir la Corte” con un “sargento y un soldado” de las Fuerzas Armadas para, a su juicio, poner a raya al máximo organismo judicial brasileño.

Los delincuentes de extrema derecha llegaron a la sala que ocupa el juez Alexandre de Moraes. Allí abrieron el armario donde el ministro guarda su toga y tomaron la vestimenta para llevarla como trofeo. Sin lugar a dudas, ese saqueo tuvo un fuerte valor simbólico para los “terroristas”, como califica a los invasores la prensa brasileña. El enfrentamiento del ex jefe de Estado con el juez, quien además preside el Tribunal Superior Electoral, llevó a situaciones irrecuperables inclusive desde el punto de vista personal. Varias veces se escucharon insultos contra el magistrado proferidos en público por el ex gobernante.

Es evidente, también, la similitud entre los despojos de los edificios cometidos por “los vándalos” bolsonaristas, con lo ocurrido en enero de 2021 en Washington, a instancias del ex presidente Donald Trump, cuando sus seguidores entraron en el Capitolio. En aquel entonces, los “trumpistas” no aceptaron el triunfo de Joe Biden por considerar que hubo fraude. Hay que recordar que en aquellas instancia, los manifestantes norteamericanos, que comparten con los brasileños el mismo extremismo de derecha, invadieron el Congreso con armas durante el conteo de votos por el Colegio Electoral.

Hay muchos interrogantes acerca de cómo seguirán las maniobras bolsonaristas. Pero varios hechos los deben haber obligado a la reflexión, al menos al grupo organizador. Primero, no tuvieron el apoyo de la cúpula de las Fuerzas Armadas que decidió colocar tropas a disposición del gobierno, para actuar dentro de lo que establece la Ley de Garantía del Orden (GLO) en la represión del movimiento extremista. En esa misma línea, actuaron contra los grupos acampados delante de los cuarteles, que reclaman el estado de sitio y la intervención militar. Por último, pesa mucho la reacción de los gobiernos del mundo. El secretario de Estado norteamericano Antony Blinken repudió la agresión a la democracia. Otro tanto hicieron los presidentes de Argentina, Colombia, Ecuador, Chile y España, en sus mensajes de solidaridad con el gobierno de Lula.

El lunes 9, el presidente Lula, en el marco de la normalización institucional, Lula se reunió con los presidentes de los 3 poderes, comandantes militares y gobernadores de estados, reseña una nota de Eleonora Gosman que cubrió la reunión.

“El país camina hacia la absoluta normalización institucional a toda velocidad”, declaró el ministro de Justicia, Flavio Dino luego de definir los acontecimientos del domingo como la experiencia del “Capitolio brasileño”. Según el funcionario, hay plena coincidencia entre autoridades civiles y militares sobre “la necesidad de proteger la democracia” y concuerdan en el análisis de que “golpistas y delincuentes fracasaron en la ruptura de la legalidad”.

Si bien ya hay claros indicios de organizadores y financiadores del movimiento, los principales problemas, se afrontarán ante una central de inteligencia, ABI, que estaba paralizada, a pesar de que aduce haber advertido sobre la movilización bolsonarista al ministro Torre sin respuesta.

Tampoco se tiene certeza sobre los próximos movimientos del bolsonarismo. La situación está controlada, pero habrá que trabajar para consolidarla.

Mercados perciben buen nivel de gobernabilidad

Una nota reciente de Bloomberg, hace hincapié en el triunfo de Lula. “La fuerte respuesta del gobierno federal al terrorismo bolsonarista promovido en Brasilia el pasado domingo (8) generó una reacción positiva en el mercado, que vio un muy buen nivel de confianza’ en Brasil, manteniendo estable el valor del Real en relación con el dólar, reseña la publicación financiera.

"Algo que ayudó mucho en esta mejora en el precio de los activos brasileños, por increíble que parezca, fue lo que sucedió el fin de semana en Brasilia", dijo Alexandre Viotto, jefe de banca de EQI Investimentos. En declaraciones a Reuters reproducidas por B, argumentó que la fuerte reacción de las instituciones democráticas brasileñas a los ataques de los bolsonaristas a la sede de los Tres Poderes el domingo ayudó a consolidar entre los inversionistas extranjeros la percepción de "un muy buen nivel de gobernabilidad" en Brasil.

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