Acuerdo Mercosur-UE

A pocos días de la aplicación del anunciado protocolo provisional comercial con la UE, el bloque europeo presenta un proyecto de normativa, verdadera barrera no arancelaria, que puede afectar gravemente a las exportaciones de soja de Argentina y Brasil. Por otro lado, la directiva anula los beneficios ya comprometidos en el acuerdo comercial interino que entrará en vigor el próximo 1 de mayo.

 


Un informe de la Fundación INAI (Instituto para las Negociaciones Agrícolas Internacionales), perteneciente a la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, alertó sobre la última iniciativa de la UE, un proyecto que consiste en clasificar a la soja como un cultivo de alto riesgo de Cambio Indirecto en el Uso del Suelo (ILUC), excluyendo por lo tanto al biodiesel de soja del cómputo de uso de energías renovables en el transporte.

En su trabajo del 12 de marzo, INAI explica que esta propuesta regulatoria tiene profundas inconsistencias científicas, y que afectarán seriamente la producción y comercialización de soja y sus subproductos a nivel mundial, en tanto la UE es importador mundial de biodiesel de soja con más del 40% del mercado, y el 31% en el caso de la harina de soja.

La normativa atribuye a los biocombustibles la responsabilidad directa por cualquier avance de los cultivos por sobre tierras de alto contenido de carbono, sin tener en cuenta otros factores que influyen en este proceso.

“No queda claro cuáles son las diferencias de eficiencia por detrás de cada factor de productividad. Tampoco considera las emisiones reales de la soja en cada país o zona, habiendo demostrado la Argentina que su biodiésel de soja ahorra más del 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero comparado con el diésel fósil, información que ha sido reiteradamente provista a la UE”, resalta el informe.

El proyecto de enmienda al Reglamento delegado sobre cambio indirecto del uso del suelo (ILUC), es el resultado de progresivas modificaciones de los “objetivos en materia ambiental” determinados por la UE en 2020, relacionados con la deforestación.

De acuerdo con los nuevos datos incorporados en este proyecto, la soja quedaría como materia prima de alto riesgo de ILUC ya que:

la expansión media anual de la superficie de producción global sería del 2% (superior al umbral del 1% establecido en el Reglamento vigente al momento de la negociación del TLC Mercosur-UE), con un crecimiento de 2.565.000 hectáreas (superior al umbral de 100.000 hectáreas establecido en el Reglamento) y;

la proporción de la expansión de soja a nivel global sobre tierras con elevadas reservas de carbono resultaría del 14,1% (superior al umbral de 10% establecido en el Reglamento).

En cuanto a los principales países afectados por estas distorsiones queda claro que serán Argentina, EEUU y Brasil, países que lideran la producción y exportaciones mundiales de poroto, aceite, pellets y biodiesel de soja. Sin embargo, los otros socios del Mercosur (Uruguay y Paraguay) también sufrirán las consecuencias de esta iniciativa, ya que suelen exportar su producción de porotos de soja a Argentina y Brasil para su procesamiento y exportación como subproducto, en muchos casos a la UE.

En este sentido, el informe insiste en que la aplicación de esta reglamentación menoscabará de manera arbitraria beneficios comerciales legítimos que Mercosur obtuvo en el marco del acuerdo provisional del ITA con la UE.

Por todo ello, es fundamental que la UE revise su régimen normativo para garantizar que se cumplan sus objetivos en materia de sostenibilidad sin generar obstáculos injustificados en el comercio, respetando los derechos y obligaciones consagrados en el ITA próximo a entrar en vigor, concluye el informe.

Graciela Baquero